ISSN 2476-1672

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Periodismo digital: Internet como medio de comunicación “de segunda categoría”



Hacer periodismo usando Internet como medio de difusión es, tal vez, el más bonito, libre e irrestricto de todas las formas de ejercer la comunicación social. Ojalá hubiera alguna forma de que los comunicadores sociales revolucionarios se den cuenta de ello

El periodismo en impresos tiene severas limitaciones de espacio. A todo artículo o columna se le impone un límite fijo de palabras, que se recorta aún más si hay que cumplir una pauta publicitaria o publicar una noticia de última hora. Puede que tengas una buena cantidad de fotos, todas de increíble significado, pero el espacio te obliga a escoger una o dos, y dejar de lado todas las demás. Y, en tiempos modernos, en los que un fotógrafo profesional puede obtener más de 100 fotos en una sola pauta, desechar el 99% de ellas por razones de espacio es muy doloroso.

Es frustrante cuando tienes el testimonio de alguien que raras veces sale en los medios, quien quiere dar a conocer una historia nunca antes conocida, o un descubrimiento nunca visto, o una investigación espectacular, y la tienes que recortar a 500 palabras para darle paso a la columna del hijo del jefe, que a veces ni sabe qué escribir.

En radio y televisión, el periodismo también sus dificultades: hay severas limitaciones de tiempo, hay imposiciones de formato, y las transmisiones oficiales, pausas para publicidad y pases de prensa muchas veces pueden impedir que salgas al aire o limitar tu tiempo. Por otro lado, en la mayoría de los medios radioeléctricos no hay un archivo permanente de todo lo que sale al aire. Lo que dijiste, sin importar su valor e importancia, será divulgado una sola vez y escuchado únicamente por aquellos que hayan sintonizado la emisora justo en ese momento. La prensa escrita va a hemerotecas, pero en el caso de la radio y la televisión, si quieren volver a escucharte, no habrá manera de hacerlo. Mucho menos si es una televisora o radioemisora local o regional.

Las páginas web, por otro lado, tienen enormes ventajas: el periodista no tiene (o no debería tener) un límite de caracteres en sus escritos. Obviamente un texto largo aburrirá, pero hay formas de mantenerlo entretenido, usando una gran cantidad de recursos visuales (subtítulos, listas numeradas, viñetas, hiperenlaces y otros que regularmente no pueden usarse en la prensa tradicional). No hay límite en el número de fotografías que puedas incluir (o no debería haberlo), y las puedes colocar en el texto de muchas formas distintas. Y, dado que hoy cualquier cámara fotográfica también puede grabar videos (y que no es difícil hacerlo de forma profesional si tienes la iluminación adecuada y captas el audio de la mejor forma posible), no hay ningún problema en colocar videos en tu página web. Además, un medio web es mucho más económico que una televisora o una emisora de radio, y no requiere los permisos que se requieren para los medios radioeléctricos.

Entonces, ¿por qué sentimos que los medios del Estado en Internet no han podido darle la batalla a medios comerciales tradicionales, como Noticias24, La Patilla, Ultimas Noticias o similares? Son muchas las razones, y este artículo no intenta ser un compendio de ellas ni dar todas las explicaciones. Hay muchas razones ligadas al ámbito de la comunicación social que no abordaremos en este artículo (la inmediatez, el uso del conflicto, el escribir para satisfacer al jefe sin pensar en el lector), sin mencionar que los medios privados no están obligados a cumplir normas éticas que nosotros sí tenemos que cumplir por nuestra condición de revolucionarios (el tratamiento de los rumores y las noticias no confirmadas, el uso de la mujer como objeto sexual, el sensacionalismo y el amarillismo, etc.).

Internet como medio de comunicación “de segunda categoría”

Sin embargo, el hecho es que, a pesar de todas las posibilidades del formato web, los propios comunicadores sociales por lo general lo desprecian. El interés principal en los comunicadores sigue estando en los grandes medios (la prensa, la radio y la televisión) y algunas escuelas de comunicación social importantes siguen sin incluir a Internet en sus currículos. Cuando lo hacen, se limitan a mostrar los blogs y las páginas web como una curiosidad.

Por otro lado, Internet sigue siendo excluida de la preservación histórica. Mientras que la prensa es resguardada con cuidado por entes como la Biblioteca Nacional, las páginas web de noticias no lo son. Al menos no en nuestro país. Si a eso le sumamos lo frágiles que son las páginas web (en particular las de entes públicos, que aparecen y desaparecen como si fueran grupos musicales para las adolescentes), esto influye en los periodistas que trabajan en medios digitales y sienten que su trabajo es de segunda categoría en comparación con el de la prensa tradicional.

Vamos a dar un ejemplo para entender lo grave de esto. En el año 2002, hubo un golpe de Estado y un paro petrolero y empresarial en los cuales los medios de comunicación tuvieron un protagonismo fundamental. Toda la prensa escrita estaba en contra del proceso revolucionario. Esto significa que los diarios almacenados en las hemerotecas (El Universal, 2001, Ultimas Noticias, El Nacional y similares) sólo muestran un lado de lo que ocurría en el país. Y recordemos que no existían diarios como Vea, CiudadCCS o Correo del Orinoco.

El grave riesgo de que esto sea lo único que tenga la gente del futuro
sobre nosotros
 
Aporrea.org y Antiescuálidos son las páginas web que más información brindaron en aquellos terribles momentos de nuestra historia. Y en el caso de Aporrea, ha continuado haciéndolo de forma ininterrumpida por 11 años. Hubo días durante el paro petrolero en los que Aporrea publicaba casi 100 notas informativas basadas en la información que transmitían VTV, RNV y en lo que mandaban sus lectores a través de Internet. Hay muchísima información valiosa sobre lo ocurrido en Venezuela en esos terribles días que sólo se encuentra en Aporrea y en ningún otro lugar.

¿Qué pasa si algún día perdemos Aporrea? Se perderá una parte fundamental de nuestra historia, que tal vez no está almacenada en ningún otro lado. Imaginemos que transcurren 50 años. ¿Qué encontrarán los investigadores del año 2063 en las hemerotecas venezolanas? ¿Escribirán basándose únicamente en lo que decían El Universal, El Nacional y Últimas Noticias? ¿Eso les permitirá entender lo que vivimos?

La fragilidad de las páginas web

El problema es que las páginas web son muy perecederas: Un cambio de ministros, un error técnico, una mala decisión administrativa, un ataque informático, una mudanza, una tragedia natural, una guerra, un robo, un meteorito o prácticamente cualquier cosa pueden hacer que una página web desaparezca en cuestiones de segundos, y con ella decenas de miles de noticias, cientos de videos, miles de fotos y una gran cantidad de datos que para algunos son muy valioso, pero otros -a veces los propios directores de medios- ni siquiera saben que existen. O no les importa.

Quemar libros o destruir una hemeroteca es una de las acciones más repudiables en nuestros tiempos. Generaría fuertes protestas de parte de muchas personas indignadas, y sanciones administrativas y tal vez hasta penales. Pero el destruir un repositorio digital con cientos de miles de textos, fotos y videos  se puede hacer de forma muy limpia y silenciosa, sin que nadie se dé cuenta.

En particular, creo que esto hay que combatirlo de varias formas formas:

    Declarar los archivos digitales de todas las páginas web informativas (incluyendo las del Estado, las de medios privados, comunitarios, alternativos y de otro tipo) como de interés histórico, y sus bases de datos deben ser preservadas y respaldadas cuidadosamente por el Estado, tomando todas las precauciones posibles incluso ante la posibilidad de desastres naturales, guerras, hurtos o similares.
    Crear conciencia en todos los que trabajan en entes públicos y medios digitales, para que se comprenda que los datos de sus páginas web son tan sagrados como sus equivalentes en papel, y que ministros y directores pasan, pero estos archivos no pueden ni deben eliminarse. Debe crearse todo medio de preservación posible, debe invertirse en la creación de centros de datos en lugares geográficos distantes e incluso en países aliados, de tal forma que nuestra memoria histórica quede protegida aún en caso de catástrofes naturales, guerras e invasiones.
    Plantear sanciones legales contra quienes destruyan esta información digital, y ejecutarlas cuando se violen dichas leyes.
    

Cambiar el software de tu página web: puede ser una pésima decisión

Lo hemos visto una y otra vez: Se designa un nuevo ministro, quien decide que su administración va a ser un cambio total sobre la anterior, y remueve todo el personal de confianza para poner gente afín. Muchos llegan con la actitud de que todo lo anterior no sirve, de que ellos sí son los revolucionarios (a veces pueden tener razón, no lo niego) y lo primero que deciden es que la página web de la institución “es una cagada”. Es fea, las cosas no giran, no llama la atención, y por tanto deciden hacer “una página web nueva”.

Y la primera decisión errónea que se toma en estos casos es cambiar el manejador de contenidos (CMS), es decir, el software que te permite colocar las noticias en la página y mostrársela a tus usuarios. Hay decenas de manejadores de contenidos en software libre (Wordpress, Joomla, Drupal, Plone, Movable Type, Typo 3 y muchos otros). Cada uno tiene sus particularidades, sus ventajas y sus desventajas.

Pero el cambiar un CMS es, en muchos casos, un error terrible. De hecho, una de las decisiones más trágicas que se toman en esos casos es la de eliminar la página web anterior y comenzar una nueva desde cero, eliminándose todas las noticias e informaciones preexistentes: como si las administraciones anteriores no hubieran existido.

Pero aún si se decide hacer una migración de un CMS a otro manteniendo todas las noticias, se pueden cometer errores graves que causarán que desciendan notablemente las visitas al sitio web.

En Internet, la gente no entra por la puerta

Entendamos algo: Internet es muy diferente a la prensa escrita. Cuando la gente toma un periódico en sus manos, su primer contacto lo tiene con la portada del periódico, que le da una buena idea del contenido del mismo. Pero en Internet es distinto: las personas pueden entrar a tu página web por cualquier lado. Sólo una minoría entra a tu sitio web a través del “Home” o página de inicio... la gran mayoría llega gracias a los buscadores y las redes sociales, que llevan a tus usuarios directamente a una noticia que les interesa y que tal vez tenga meses o años de publicada.

Digamos que alguien ingresa a Google, escribe “Ley del trabajo” y presiona Enter. De inmediato le aparecerán muchos resultados apuntando a diferentes páginas web: unas apoyan al proceso revolucionario, otras son medios de derecha. Allí ya tenemos una dura batalla por captar a personas que navegan en Internet, que la usan para buscar información. Una batalla donde nuestros principales soldados no son La Tropa ni Forocandanga, sino los chamos y chamas que trabajan en las páginas web de nuestros entes públicos o medios alternativos. ¿Cómo hacemos para que nuestras páginas aparezcan en los resultados de Google por encima de El Universal, El Nacional o Tal Cual?

Posicionamiento en los buscadores web: toda una disciplina

Una de las cosas que debe estudiar todo webmaster son las estrategias de posicionamiento en los buscadores web, también llamado SEO (Search Engine Optimization). Consiste en comprender cómo funciona Google (u otros buscadores), cuales son sus normas y cómo posicionar cada noticia en dichos sitios. Hay que modificar el código HTML de las plantillas de tu sitio web, crear páginas robots.txt y Sitemap, investigar cuales son las palabras que usan las personas cuando van a hacer una búsqueda, y tener la capacidad de adaptar los titulares y sumarios de tus noticias de forma tal que concuerden con lo que las personas están buscando.

De allí que las normas de titulación periodística que te dieron en la escuela de Comunicación Social no sirven de mucho en Internet: esas normas fueron diseñadas para el lector de periódicos, que recibe la información de forma unidireccional. Pero en Internet, el medio de comunicación tienen que “adivinar” o inferir cuales son las palabras que escribiría alguien que busque información en Google; mientras más te acerques en tu titular a lo que ellos buscan, más posibilidades tiene tu noticia de aparecer en los primeros lugares de los resultados del buscador.

Veamos un ejemplo: ¿Recuerda usted cuando Henrique Capriles acusó falsamente al presidente Maduro de usar el término “escuelas para mongólicos”? Imagine usted que va a redactar una noticia desmintiendo a Capriles. Un titular como este: “Nicolás Maduro jamás usó el término 'escuelas para mongólicos' ” causaría que los profesores de la Escuela de Comunicación Social de la UCV te abofeteen, te reprueben, ordenen decapitarte, mutilar tu cuerpo y empalar los trozos en la plaza Bolívar, en particular por el uso de un término negativo y peyorativo en un titular al lado del nombre del Presidente de la República. Seguramente sugerirían un titular como: “El Presidente Nicolás Maduro siempre ha respetado a los niños especiales”.

El problema es que la gente estaba ansiosa de ver el supuesto video donde Maduro usaba la palabra “mongólico”, de allí que la gente buscaba en Google términos como: “Nicolas Maduro niños mongólicos”. A esa gente queremos llegar para explicarles con argumentos que dicho video no existe. Si usted titula de forma institucional, Google no mostrará su noticia entre los resultados, sino la noticia de La Patilla o de Noticiero Digital. De allí que, por complacer a un profesor de comunicación social, habremos perdido la batalla mediática.

¿Cómo sabemos estas cosas? En Internet, el webmaster tiene herramientas estadísticas que son la envidia de todo periodista de impresos, radio o televisión. El webmaster puede saber en tiempo real cuantas personas han visitado su página, cuáles son las noticias más leídas, cuántas personas han llegado a tu página web porque acostumbran visitarla a diario y cuántas llegaron luego de hacer una búsqueda en Google o luego de leer un mensaje en Twitter. Puedes saber cuáles palabras escribió la gente en Google para encontrar una noticia en tu página web. Las posibilidades son realmente infinitas. Pero no te creas la gran cosa: los medios de derecha también tienen esas herramientas, y las usa desde hace años.

De allí que el titular de la noticia pierde el carácter sagrado que tenía en el pasado. Un periodista de prensa puede perder los estribos si el editor le cambia el titular que redactó con tanto esfuerzo, pero en Internet el periodista tiene que entender que el titular es algo que puede cambiar a discreción de la guerra mediática: que puede ser distinto en la mañana que en la noche, o que puede cambiar a lo largo de los días si el webmaster se da cuenta de que, cambiando una o dos palabras, puede obtener miles de visitas nuevas.

Todo esto lo hemos explicado para que se entienda que las visitas a tu página web dependen mucho de buscadores como Google. Hay que entender cómo funcionan. Tienes que saber que Google tiene una serie de supercomputadoras llamadas “arañas” o “spiders”, que recorren toda la Internet, incluyendo tu página web y la de nuestros rivales políticos. Recorren tus noticias, las leen, extraen las palabras claves y luego la almacenan en su base de datos. Y cada cierto tiempo, vuelve a recorrer todas tus noticias cerciorándose de que existan.

Los centros de datos (data centers) de Google
Dependiendo de lo que diga tu noticia y de la importancia que Google le dé a tu sitio web, tus noticias aparecerán por encima o por debajo que las de otros sitios competidores. ¿Cómo determina Google cuáles noticias van primero o después? Muchas de sus reglas son secretas. Google no quiere que empresas de mercadeo y publicidad armen estrategias que pongan páginas poco trascendentes por encima de otras de mucha importancia, por lo que mantienen parte de sus algoritmos en secreto y los cambian de vez en cuando.



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