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La Semana Santa

Tuvo razón Unamuno, al decir que “en la vida todo es ir a lo que el tiempo deshace”. Digámoslo de otra manera: repentinamente nos sorprendió la Navidad 2008, con su carga de regalos, fiestas, luces y arbolitos; dijimos adiós al viejo año y recibimos al “nuevo” lleno de esperanzas. Apenas comenzado el 2009, arribamos al insípido Carnaval venezolano, y caímos en la Cuaresma un miércoles de ceniza. Cuaresma –y no cuarentena- que dio paso a un domingo de ramos a ritmo de palmeros. Así, unas veces coincidiendo con los tiempos litúrgicos de la Iglesia y otras bajo el “humanum errarem est”, la Semana Santa se vistió de morado. Obviaré todo el acontecer político -nacional e internacional-, que enmarcó cada uno de estos eventos que tratan de ennoblecer nuestras vidas, no por estar ajeno a la política (nadie lo está) sino para concentrarnos en el tema que nos ocupa. La Iglesia siempre ha tenido problemas con las celebraciones paralitúrgicas de la Semana Santa. En la medida en que le ha sido posible ha luchado contra ellas, porque son expresión de una religiosidad totalmente descarriada, con no pocos caracteres paganizantes; pero probablemente la razón más poderosa de esa oposición haya sido la dura competencia que estas celebraciones le han hecho a la liturgia oficial de la iglesia, de una gran densidad de contenido (en ningún otro tiempo litúrgico se da tal abundancia de lecturas, de salmos, de antífonas, de oraciones) y que tienen en su larga duración un cierto carácter penitencial. Pero no es tanto la detracción de fieles a los ritos oficiales, como la desviación de la religiosidad de éstos hacia formas espontáneas que escapan al control de la Iglesia y caen fácilmente en la heterodoxia y la superstición, lo que preocupa a la jerarquía eclesiástica. El hecho cierto es que allí, donde la calle ofrece liturgias paralelas, éstas despiertan en los fieles un entusiasmo y un fervor con el que nunca ha contado la liturgia oficial. Un poco de historia Los primeros cristianos reinterpretaron la antigua fiesta de Pascua (el "paso" del invierno a la primavera) en su celebración de la Resurrección. El cálculo de la pascua fue motivo de discrepancia hasta que Dionisio el Exiguo convenció a los romanos de hacerlo según el cálculo alejandrino, a partir del equinoccio de primavera (21 de marzo). Así, para calcular la fecha de Semana Santa hay que tener en cuenta que el Viernes Santo siempre es el primer viernes después de la primera luna llena posterior al equinoccio de primavera. De esta manera, la Semana Santa es una celebración movible que puede tener lugar en fechas tan dispares como el 22 de marzo o el 25 de abril. Vacaciones de Semana Santa Aunque hay muchas diferencias de un país a otro, en los de tradición católica las cofradías y hermandades se encargan de organizar las marchas de Semana Santa. Las procesiones de Semana Santa, acompañadas de sus imágenes, con sus pasos, representan la Pasión de Cristo. En estas procesiones podemos ver figuras tan importantes como la de los penitentes, que con sus gorros y túnicas de color morado, piden perdón o dan gracias al Nazareno. Es tanto el fervor con el que se celebra en España la Semana Santa que algunas de estas procesiones y celebraciones han sido declaradas de Interés Turístico Internacional. Entre ellas destacan las celebraciones de Cartagena, Sevilla, Salamanca, Málaga, León o Zamora, entre otras. Sin embargo, la tradición de la Semana Santa está extendida en todo el mundo y es entendida según las culturas de diferentes maneras, tanto religiosas como no religiosas. Desde los huevos de pascua hasta las procesiones hay muchas tradiciones esperando a ser descubiertas. Misterios y Asesinatos en Noruega Además de los huevos de pascua, en Noruega se ha añadido una costumbre contemporánea a la Semana Santa, la de resolver misterios durante estas fechas. Las historias de crimen y detectives se programan en las grandes cadenas televisivas y también se encuentran en revistas. ¿Te animas a resolver un crimen en Semana Santa? Caza de brujas en Suecia De acuerdo con el folklore tradicional, en Suecia se creía que durante la Semana Santa las brujas, junto con el demonio Båkulla, volaban en escobas hacia los campanarios. Afortunadamente, estas tradiciones han evolucionado hacia un legado mucho más alegre. Los niños y niñas suecos visitan a sus vecinos durante estos días vestidos como brujas y hechiceros. Algunos llevan tarjetas decoradas y piden un dulce o una moneda a cambio de ellas. También en Finlandia se sigue esta costumbre y los pequeños, disfrazados, recitan poemas de buena suerte. La Pasión de Iztapalapa En la ciudad de Iztapalapa, cerca de la capital de México, descubrirás una de las mayores celebraciones de Semana Santa en México, la Pasión. En un día, más de un millón de visitantes se dan cita en esta ciudad para ver una tradición con más de 150 años de antigüedad. Después de una epidemia de cólera que devastó la ciudad en 1833, los pocos supervivientes de la catástrofe empezaron a representar la Pasión de Cristo para dar gracias de su supervivencia. Ahora, todos los habitantes del pueblo participan en esta fiesta. Israel y el Fuego Sagrado Semana Santa en Jerusalén significa el milagro del Fuego Sagrado. Esta ceremonia tiene lugar en la Iglesia de la Resurrección en Jerusalén. El Sábado Santo, una multitud de árabes cristianos esperan delante de la iglesia mientras entonan himnos tradicionales. Pero a la una de la tarde, los cánticos cesan cuando el patriarca entra en el Santo Sepulcro. En ese momento, el milagro ocurre: el patriarca sale con dos velas. Cada año se repite la escena en que muchos asistentes aseguran que la luz milagrosa enciende las velas. Gastronomía de Semana Santa La Semana Santa marca el fin de la cuaresma para los cristianos, un período de abstinencia donde la carne ha sido denegada. Durante estos días los alimentos más recurrentes, y que han llegado hasta nuestros días en forma de dulce tradición, eran los huevos y los panes. Los panes de Semana Santa son conocidos en todo el mundo. En Bulgaria se conocen como kolache o kozunak y son el alimento central de estas fiestas. El panettone italiano, con un sabor parecido, se prepara especialmente para estos días. En Ucrania, el paska tiene un importante significado ritual... Así, en la mayoría de países y casas encontramos tipos de panes dulces y similares, todos ellos celebrando la llegada de la Semana Santa. Los griegos y egipcios ya comían pequeños pasteles o bollos durante la Semana Santa. Ellos lo hacían para venerar a sus dioses. Se cree que los bollos marcados con una cruz simbolizaban la luna y sus cuartos, mientras que para los cristianos significa la crucifixión.