ISSN 2476-1672

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Crónicas de un pilongo

1640-2008
368 aniversario del milagro de Calanda
En el siglo XVII un joven de la población de Calanda (Teruel, Aragón, España) sufría la amputación de su pierna derecha. Dos años después de su terrible accidente un "milagro" -que él atribuyó a la Virgen María- le devolvió la extremidad perdida.
Casi trescientos años antes de que la villa de Calanda viera nacer al cineasta Luis Buñuel, nacía en el pueblo turolense el otro personaje que daría fama internacional a la población aragonesa. Miguel Juan Pellicer, "el Cojo de Calanda", venía al mundo en 1617. Con tan sólo 20 años, Pellicer abandonaba su humilde hogar familiar para trabajar en Castellón de la Plana en compañía de su tío materno, Jaime Blasco. Así, en 1637, y mientras conducía un carro cargado de trigo, Miguel Pellicer sufre un grave accidente. Cae al suelo y es atropellado por el vehículo de carga, sufriendo la fractura de la tibia derecha en su parte central. Con la ayuda de su tío es trasladado rápidamente al Hospital Real y General de Valencia, donde queda ingresado el día 3 de agosto de ese año. Dos meses después, en octubre, llega a la ciudad de Zaragoza. Nada más llegar a la ciudad se dirige hasta el santuario de la Virgen, donde recibe la confesión. A continuación acude al Hospital de Zaragoza. Allí le atiende el cirujano Juan de Estanga, a la sazón Catedrático de medicina de la Universidad de Zaragoza. Viendo el lamentable estado de la pierna de Pellicer -que se encontraba ya en estado gangrenoso-, y tras consultar con los cirujanos Miguel Beltrán y Diego Millaruelo, decide amputarle la extremidad unos cuatro centímetros por debajo de la rodilla. Poco después, dos practicantes enterraban la pierna en el propio cementerio del Hospital. Tras varios meses de estancia en el Hospital, Miguel Pellicer era dado de alta, y a partir de ese momento, con su cuerpo lisiado por la mutilación -y ayudándose de unas muletas- debe buscarse la vida mendigando en la Basílica de Nuestra Señora del Pilar. Allí acude a misa todos los días y aprovecha para untarse el muñón con el aceite de las lámparas del interior de la capilla, a pesar de que los médicos le habían desaconsejado dicha práctica. El fervor y devoción que el joven turolense siente por la "Pilarica" va en aumento día a día. Después de dos años practicando la mendicidad por las calles de la capital del Ebro, "el Cojo" decide regresar a Calanda, en 1640. Sólo tres semanas después de su vuelta iba a producirse un suceso que cambiaría su vida para siempre. La noche del "Gran Milagro" –por demás Jueves Santo-, sobre las 10 de la noche, Miguel Pellicer se retiró a su habitación. Una hora más tarde, sus padres entraron en el cuarto para cerciorarse de que su hijo se encontraba en perfecto estado. Lo encontraron dormido profundamente, y percibieron un olor extraño y agradable. Sin dar crédito a lo que veían, los padres del "cojo" se percataron de que bajo la capa que tapaba a su hijo sobresalían dos pies entrecruzados. Alterados y sorprendidos, intentaron despertar a su hijo, pero tardaron bastante rato en conseguirlo, ya que éste se encontraba bajo los efectos de un profundo sopor. Una vez despierto el joven, tan sorprendido como sus padres, explicó que había soñado que se encontraba en la Santa Capilla del Pilar, ungiéndose la pierna amputada como tantas otras veces. A pesar de que la pierna restituida se encontraba en perfecto estado, mostraba unas cicatrices en la misma parte por donde le habían pasado las ruedas que le causaron la fractura. ¿Acaso la pierna sana que ahora tenía Pellicer era la misma que debía estar enterrada en Zaragoza? Si algo distingue al Milagro de Calanda sobre otros supuestos milagros, es la existencia de una completa serie de documentos que parecen confirmar su autenticidad. Pocos días después del milagro atribuido a la "Pilarica", Miguel Andreu, notario de Mazaleón, levantaba un acta pública en la que recogía los sucesos acaecidos en Calanda. Este decisivo documento, conocido como el Protocolo de Mazaleón, consta de 8 páginas. Fue el párroco Marco Seguer quien pidió al notario que dejara constancia de tan inusitado suceso. Actualmente, este documento notarial supone una importante fuente histórica para el estudio del supuesto milagro. El 25 de abril de 1640, Pellicer volvía a Zaragoza con la intención de agradecer a la Virgen su milagrosa curación. Allí dejaría como exvoto la pierna de madera que hasta entonces le había servido de apoyo. Finalmente, el 5 de junio de ese mismo año se abría un proceso canónico que tenía como finalidad certificar la veracidad del Milagro. Fue don Pedro Apaolaza, Arzobispo de Zaragoza, quien actuaría como juez de la Diócesis. A partir de ese momento se sucedieron las entrevistas e investigaciones, recogiéndose los testimonios de los involucrados en el suceso, como el del cirujano Juan de Estanga, encargado de la amputación a Pellicer. En definitiva, un informe de 203 páginas formado por los testimonios de 25 personas. Diez meses después se cerraba la investigación, que concluyó con una sentencia que apoyaba la veracidad del "milagro más importante de la Virgen del Pilar".
Sea como fuere, la sorprendente curación de Pellicer es uno de los misterios que más documentación histórica posee para verificar su autenticidad, distinguiéndolo de otros sucesos que quedan tan sólo en el terreno de la tradición. El 29 de marzo de 2000, justo cuando se cumplía el 36o aniversario del Milagro de Calanda, aparecía en la prensa aragonesa la noticia de la publicación del libro El milagro de El Cojo de Calanda. La génesis de un mito. La obra, fruto de las investigaciones de los estudiosos Ángel Briongos y Antonio Gascón en torno a la figura del protagonista aragonés, pretendía rebatir con documentos la historia 'oficial' del Milagro de Calanda. Según sus descubrimientos, se habrían producido diversas "irregularidades" y ocultaciones de datos, como sucedió en torno a la exhumación del supuesto cadáver de Pellicer (revista MÁS ALLÁ nº 133) Sus tesis y conclusiones difieren totalmente de las expuestas en el libro El Gran Milagro, publicado por Vittorio Messori, y para quien el Milagro del Cojo de Calanda es "un hecho rigurosamente histórico". La polémica está servida. Bibliografía consultada Estella Zalaya, E.: El Milagro de Calanda; Zaragoza, 1951. Deroo, A.: El Cojo de Calanda; Zaragoza, 1965.
Aína Naval, L.: El Milagro de Calanda a nivel histórico; Zaragoza, 1972.
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Crónicas de un pilongo

EL PERRO DE LA MUERTE
En el poblado de Vueltas, provincia de Villa Clara, Cuba, la gente aún recuerda la efímera vida de un perro que tenía un peculiar reflejo: tenía el olfato adiestrado para “oler” la muerte. Cuentan que llegó una tarde a la funeraria del pueblo acompañando el cadáver de un vecino y –tal vez por esos azares del destino-, desde entonces no se perdió un entierro del municipio; pues incluso, mucho antes de llegar el cadáver a la funeraria, ya el perro estaba allí esperando y no se movía del lugar hasta que partía el cortejo, con él a la cabeza, y luego desaparecía al llegar al cementerio. Costumbre tan inusual e inexplicable para un animal, hizo célebre al perro y lo convirtió en el blanco de los comentarios de la población, dividida entre dos corrientes antagónicas: una, lo veía dócil e inofensivo, obra de la casualidad o de un reflejo acondicionado (se decía que iba a la funeraria en busca de comida que le daban sus trabajadores); otra, impresionada, lo veía como un misionero de la muerte, un animal de mal agüero. "Era la imagen pura de la Parca, la fría presencia de Caronte en un siglo donde imperan los modernos modelos de pensamiento", escribió un cronista del pueblo (1). Era de esperar que ello ocurriera. ¿Se imagina usted, amigo lector, que un perrito vaya a todos los entierros de un pueblo sin faltar a uno? ¡Y él lo hacía con responsabilidad y con respeto! Sabe Dios por qué –a lo mejor por algo sobrenatural o de repente por una costumbre que se hizo hábito-, pero lo cierto es que la extraña misión de aquel can se hizo legendaria y ...hasta salió por la televisión. Cuando un equipo de la televisión cubana llegó a Vueltas para filmar al perro en su misión solemne, se preparó un entierro falso con todas las de la ley: coronas, flores, cirios encendidos, caja fúnebre, personas llorando. Todo se hizo con sumo cuidado, con mucha paciencia, sin olvidar un detalle y el perro, como siempre, llegó puntual a la ceremonia. Entonces se procedió al cortejo, el perro comenzó a ladrar delante del carro fúnebre. Sin embargo, antes de arribar el desfile a la primera cuadra, el animalito se dio cuenta de que aquella era una farsa, que no había muerto en la carroza y se regresó, dicen que bastante enojado. Así lo confirman sus dueños quienes afirman que durante varios días el perro estuvo muy molesto. Fue algo que dejó atónitos a todos los lugareños: hasta los de la televisión se quedaron boquiabiertos. José Hernández, un ingeniero civil de 53 años de edad, vecino de Vueltas, narró en un artículo (2) que cuando su padre enfermó de gravedad, el perrito apareció por su casa. Primero lo hizo jugando con el perro de la familia. Se hermanaron y esto motivó que nadie sospechara nada. Luego el can comenzó a entrar al dormitorio, donde el padre de Hernández yacía en su lecho de muerte. Desde ese momento, el perrito le “visitó” durante toda la enfermedad hasta el día en que el señor murió. Más tarde, les acompañó en el funeral, y después jamás volvió a pisar la casa. Por su parte, el personal de la funeraria afirma que el perro sólo aparecía momentos antes de recibir a un fallecido. Una vez incluso, no habiendo novedad ese día, cerraron el local y al llegar a la esquina se encontraron con el perro de la muerte que empezó a ladrarles como un loco, impidiendo que continuaran su camino. Entonces, un vecino les avisó que el teléfono de la funeraria no dejaba de repicar: ¡había muerto un viejito en Aguada de Moya y debían preparar las honras fúnebres! Hay muchos testimonios más... La noche del 12 de mayo de 1996 el perrito se encontraba frente a la funeraria, jugando con otros de su especie, cuando un autobús pasó como un bólido y masacró a los animales, matándoles en el acto. La reacción de la gente del pueblo fue tan violenta que, si no interviene la policía, el chofer no hubiese hecho el cuento, pues lo querían linchar. ¡Había matado al orgullo de Vueltas! Al perro de la muerte le hicieron un funeral como le correspondía por su grandeza. Fue el pueblo quien quiso honrarle y un mar de gente le acompañó hasta el cementerio, donde fue enterrado junto a aquellos que una vez acompañó. Tiempo después, al bus del chofer canicida se le fueron los frenos y chocó contra una estación de ferrocarril; en otro viaje impactó a un auto, y en un tercero volvió a chocar saliendo del pueblo, por lo cual pasaron a retiro al desgraciado. Todo pasó en menos de dos meses posterior a la muerte del perrito. ¿Se vengó éste del hombre o fue pura casualidad? Nunca lo sabremos: son preguntas sin respuestas. Lo que nadie duda es que, a diferencia de muchos de los muertos que acompañó hasta el camposanto, el perro de la muerte vive en la memoria de su pueblo.
Notas de la Editorial:
-(1) y (2) La presente es una versión de un texto original de Ernesto Miguel Fleites. Publicado por la revista Signos, Nro.49, 2004
-El perro de la muerte según un dibujo de René García Acosta publicado en Signos.
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La Semana Santa

Tuvo razón Unamuno, al decir que “en la vida todo es ir a lo que el tiempo deshace”. Digámoslo de otra manera: repentinamente nos sorprendió la Navidad 2008, con su carga de regalos, fiestas, luces y arbolitos; dijimos adiós al viejo año y recibimos al “nuevo” lleno de esperanzas. Apenas comenzado el 2009, arribamos al insípido Carnaval venezolano, y caímos en la Cuaresma un miércoles de ceniza. Cuaresma –y no cuarentena- que dio paso a un domingo de ramos a ritmo de palmeros. Así, unas veces coincidiendo con los tiempos litúrgicos de la Iglesia y otras bajo el “humanum errarem est”, la Semana Santa se vistió de morado. Obviaré todo el acontecer político -nacional e internacional-, que enmarcó cada uno de estos eventos que tratan de ennoblecer nuestras vidas, no por estar ajeno a la política (nadie lo está) sino para concentrarnos en el tema que nos ocupa. La Iglesia siempre ha tenido problemas con las celebraciones paralitúrgicas de la Semana Santa. En la medida en que le ha sido posible ha luchado contra ellas, porque son expresión de una religiosidad totalmente descarriada, con no pocos caracteres paganizantes; pero probablemente la razón más poderosa de esa oposición haya sido la dura competencia que estas celebraciones le han hecho a la liturgia oficial de la iglesia, de una gran densidad de contenido (en ningún otro tiempo litúrgico se da tal abundancia de lecturas, de salmos, de antífonas, de oraciones) y que tienen en su larga duración un cierto carácter penitencial. Pero no es tanto la detracción de fieles a los ritos oficiales, como la desviación de la religiosidad de éstos hacia formas espontáneas que escapan al control de la Iglesia y caen fácilmente en la heterodoxia y la superstición, lo que preocupa a la jerarquía eclesiástica. El hecho cierto es que allí, donde la calle ofrece liturgias paralelas, éstas despiertan en los fieles un entusiasmo y un fervor con el que nunca ha contado la liturgia oficial. Un poco de historia Los primeros cristianos reinterpretaron la antigua fiesta de Pascua (el "paso" del invierno a la primavera) en su celebración de la Resurrección. El cálculo de la pascua fue motivo de discrepancia hasta que Dionisio el Exiguo convenció a los romanos de hacerlo según el cálculo alejandrino, a partir del equinoccio de primavera (21 de marzo). Así, para calcular la fecha de Semana Santa hay que tener en cuenta que el Viernes Santo siempre es el primer viernes después de la primera luna llena posterior al equinoccio de primavera. De esta manera, la Semana Santa es una celebración movible que puede tener lugar en fechas tan dispares como el 22 de marzo o el 25 de abril. Vacaciones de Semana Santa Aunque hay muchas diferencias de un país a otro, en los de tradición católica las cofradías y hermandades se encargan de organizar las marchas de Semana Santa. Las procesiones de Semana Santa, acompañadas de sus imágenes, con sus pasos, representan la Pasión de Cristo. En estas procesiones podemos ver figuras tan importantes como la de los penitentes, que con sus gorros y túnicas de color morado, piden perdón o dan gracias al Nazareno. Es tanto el fervor con el que se celebra en España la Semana Santa que algunas de estas procesiones y celebraciones han sido declaradas de Interés Turístico Internacional. Entre ellas destacan las celebraciones de Cartagena, Sevilla, Salamanca, Málaga, León o Zamora, entre otras. Sin embargo, la tradición de la Semana Santa está extendida en todo el mundo y es entendida según las culturas de diferentes maneras, tanto religiosas como no religiosas. Desde los huevos de pascua hasta las procesiones hay muchas tradiciones esperando a ser descubiertas. Misterios y Asesinatos en Noruega Además de los huevos de pascua, en Noruega se ha añadido una costumbre contemporánea a la Semana Santa, la de resolver misterios durante estas fechas. Las historias de crimen y detectives se programan en las grandes cadenas televisivas y también se encuentran en revistas. ¿Te animas a resolver un crimen en Semana Santa? Caza de brujas en Suecia De acuerdo con el folklore tradicional, en Suecia se creía que durante la Semana Santa las brujas, junto con el demonio Båkulla, volaban en escobas hacia los campanarios. Afortunadamente, estas tradiciones han evolucionado hacia un legado mucho más alegre. Los niños y niñas suecos visitan a sus vecinos durante estos días vestidos como brujas y hechiceros. Algunos llevan tarjetas decoradas y piden un dulce o una moneda a cambio de ellas. También en Finlandia se sigue esta costumbre y los pequeños, disfrazados, recitan poemas de buena suerte. La Pasión de Iztapalapa En la ciudad de Iztapalapa, cerca de la capital de México, descubrirás una de las mayores celebraciones de Semana Santa en México, la Pasión. En un día, más de un millón de visitantes se dan cita en esta ciudad para ver una tradición con más de 150 años de antigüedad. Después de una epidemia de cólera que devastó la ciudad en 1833, los pocos supervivientes de la catástrofe empezaron a representar la Pasión de Cristo para dar gracias de su supervivencia. Ahora, todos los habitantes del pueblo participan en esta fiesta. Israel y el Fuego Sagrado Semana Santa en Jerusalén significa el milagro del Fuego Sagrado. Esta ceremonia tiene lugar en la Iglesia de la Resurrección en Jerusalén. El Sábado Santo, una multitud de árabes cristianos esperan delante de la iglesia mientras entonan himnos tradicionales. Pero a la una de la tarde, los cánticos cesan cuando el patriarca entra en el Santo Sepulcro. En ese momento, el milagro ocurre: el patriarca sale con dos velas. Cada año se repite la escena en que muchos asistentes aseguran que la luz milagrosa enciende las velas. Gastronomía de Semana Santa La Semana Santa marca el fin de la cuaresma para los cristianos, un período de abstinencia donde la carne ha sido denegada. Durante estos días los alimentos más recurrentes, y que han llegado hasta nuestros días en forma de dulce tradición, eran los huevos y los panes. Los panes de Semana Santa son conocidos en todo el mundo. En Bulgaria se conocen como kolache o kozunak y son el alimento central de estas fiestas. El panettone italiano, con un sabor parecido, se prepara especialmente para estos días. En Ucrania, el paska tiene un importante significado ritual... Así, en la mayoría de países y casas encontramos tipos de panes dulces y similares, todos ellos celebrando la llegada de la Semana Santa. Los griegos y egipcios ya comían pequeños pasteles o bollos durante la Semana Santa. Ellos lo hacían para venerar a sus dioses. Se cree que los bollos marcados con una cruz simbolizaban la luna y sus cuartos, mientras que para los cristianos significa la crucifixión.
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Camerata Romeu de Cuba

La profesora Zenaida Romeu, con la editora Felicia Jiménez
Concierto homenaje en el Día Internacional de la Mujer
Por Ángel Cristóbal
Un gran homenaje musical en el Día Internacional de la Mujer, ofreció la Camerata Romeu, la orquesta de cámara femenina más aclamada del mundo, dirigida por la maestra Zenaida Romeu, y que por primera visita Venezuela. Las jóvenes integrantes de la agrupación cubana compuesta por quince virtuosas solistas, demostraron en sendas ocasiones, primero en el Centro de Arte La Estancia y luego en el Teatro Municipal de Caracas, el academicismo, la intensidad, la elegancia y el virtuosismo que las han hecho famosas mundialmente durante 15 años. Fundada en 1993 por su directora, Zenaida Romeu, profesora de música clásica, quien es miembro de una de las familias cubanas que más aportes ha realizado al conocimiento y difusión del género sinfónico en nuestro país (Antonio María Romeu y Armando Romeu, dos clásicos cubanos con composiciones que son de obligado estudio en las prestigiosas escuelas de música del pais); la Camerata romeu es una agrupación conformada, en su totalidad, por mujeres y germina en el ámbito de la cultura musical como una fresca, rigurosa y auténtica propuesta, abordando lo mejor del reportorio de cámara de la música cubana y universal.
La variedad del reprtorio, la belleza de su presencia escénica, el excelente trabajo en conjunto, su formación académica y su sensibilidad hacen de la Camerata Romeu un grupo con una exhibición musical única y excepcional.
Con versiones originales y rigurosamente orquestadas. la Camerata interpreta las obras de los grandes compositores como Leo Brouwer, Esteban Salas, Antonio María Romeu, Ernesto Lecuona y Astor Piazolla, las cuales son ejecutadas con la misma pasión de quien las escribió, sin perder la autenticidad y la frescura. Con su profesionalismo ellas encantan a los asistentes en cada interpretación.
De sus instrumentos emergen sonidos que nos transportan a la época de los clásicos como Bach, Mozart, Beethoven y Vivaldi, exhibiendo en sus ejecuciones un elegante estilo que revela la disitinción, su buen gusto y su osadía, logrando sensualidad, pasión, dulzura y delicadeza.
El concierto del Teatro Municipal

El Teatro Municipal, restaurado por la Alcaldía de Caracas gracias a la gestión del alcalde Lic. Freddy Bernal Rosales, a través de Fundapatrimonio entonces presidido por el Lic. Gustavo Merino Fombona -y bajo cuya gestión se rescataron entre otras obras: el Palacio de las Academias, la Plaza O´leary, el Correo de Carmelitas, la Plaza del venezolano; la primera parte del Paseo de los Próceres, el Teatro Nacional; se creó la guardia patrimonial y se logró un mejor ordenamiento en los espacios públicos de Caracas, todo ello bajo el interés y la supervisión directa del alcalde Bernal-, sirvió de escenario al concierto matinal de la Camerata Romeu quienes ejecutaron: Punto y Tonadas (Carlos Fariñas), Música Argentina para Cuerdas (Gerardo de Giusto), Melodía en La menor (Astor Piazzola), Homenaje a Gismonti (Arturo Márquez), Final obligado (Carlos Fariñas), La bella cubana (José White), Siglo de las luces (José Ma. Vitier), Muerte del ángel (Astor Piazzola), Hermosa naturaleza (Pulio Juan), Cañambú (Eduardo Gamboa), Almendra (Abelardo Valdés), Camerata en Guaguancó (Guido López Gavilán).

El público presente vibró con cada una de las ejecuciones de las virtuosas solistas, entre las cuales brillaron los primeros violines, Silvia Suárez, Beatriz Vera, Jenny Peña y Kary Ann Dranguet; los cellos Maylin Sevila y Caridad Rosa Varona y la contrabajo Caridad Zaldivia. Por su parte, la profesora Zenaida Romeu con la clase, la cultura y a la vez la sencillez del genio que siempre la han caracterizado quienes la conocemos de Cuba, explicó cada una de las obras a los presentes, no sin excusarse por la ausencia de música venezolana en el repertorio de la orquesta: "Me llevo partituras venezolanas para Cuba y la incorporaremos a nuestro repertorio para difundirlas por el mundo entero, como parte integral de la cultura latinoamericana que somos".

Fue, en fin, un final de mañana distinto, donde crecimos culturalmente y pudimos comprobar las bondades de una política cultural revolucionaria que propicia -en este caso con el patrocinio de Pdvesa, Centro de Arte La Estancia y la Alcaldía de Caracas-, el acercamiento del pueblo, sin pagar un bolívar, a los escenarios y al mejor arte que antes eran privilegio de una minoría. No creo que alguien pueda negar esto, y si lo hace, será un analfabeta con dinero.

A la salida del Teatro, con un grupo de cubanos asistentes al concierto.
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Murió Sergio Corrieri: "El hombre de Maisinicú"

Cuando se mida la estatura humana de Sergio Corrieri Hernández, muchos recordarán seguramente aquellos versos de Bertolt Brecht, uno de los dramaturgos de su preferencia, en los que se habla de "los que luchan toda la vida", de "los imprescindibles". Hombre que ejerció la modestia como virtud, visceralmente comprometido con el destino de su Patria, defensor de los valores del socialismo y entrañablemente leal al liderazgo histórico de la Revolución, Corrieri nunca dejó de echar pie a tierra por sus convicciones ni de emplearse a fondo en cada una de las tareas que le encomendaron. En las artes escénicas dejó tras de sí una leyenda este habanero nacido el 2 de marzo de 1938 (mañana cumpliría 70 años). Atraído por la actuación, matriculó en el Teatro Universitario y debutó con 16 años en la pieza del brasileño Joracy Camargo, El nieto de Dios. Estuvo entre los fundadores de Teatro Estudio, junto a Raquel y Vicente Revuelta e integró el elenco de la primera puesta en escena de la mítica agrupación: Largo viaje de un día hacia la noche, de Eugene O’Neill.
En su trayectoria teatral encarnó los más diversos y exigentes personajes en obras de Miller y Chejov, Lope de Vega y Albee, Brecht y Schnitzler, Dragún y Maiakovski, y al encaminar sus pasos hacia la dirección dio pruebas de su extraordinario talento en la puesta en escena del estreno mundial en 1964 de Contigo pan y cebolla, la popular comedia de Héctor Quintero. Pero ya desde entonces, Sergio no era solamente un hombre de teatro. "La Revolución había cambiado nuestras vidas —dijo en una entrevista— y abría nuevas perspectivas para la cultura cubana. Entendíamos que había que hacer arte con la Revolución y para la Revolución, arte de altos valores, y ser, al mismo tiempo como ciudadano, un soldado". Esas inquietudes lo llevaron a fundar en 1968 una experiencia inédita, el Grupo Teatro Escambray, junto a su madre, Gilda Hernández —una de las más entusiastas teatristas de su tiempo—, en el seno de la serranía del centro de la isla. Al evocar esa época, afirmó: "No nos interesaba el repertorio porque las obras fueran universalmente muy hermosas. No buscábamos esa culturización. Queríamos llegar a la gente con elementos de juicio para que pudiesen entender su realidad y capaces entonces de operar sobre ella". Fue aquel un gesto sin precedentes para alguien que ya estaba considerado como uno de los mejores actores del país y que contaba en su haber con el brillante y convincente desempeño del personaje protagónico en el filme Memorias del subdesarrollo, ese clásico de nuestro cine realizado por Tomás Gutiérrez Alea. Su labor al frente del Teatro Escambray, en una zona de dinámicas transformaciones socioeconómicas donde apenas unos años atrás la contrarrevolución trató de plantar raíces, reveló en Sergio no solo la madurez de sus concepciones estéticas sino las cualidades de un cuadro revolucionario.
Mientras dirigió y actuó en puestas memorables como Ramona, El juicio y Los novios, y era identificado por el público en la gran pantalla por su interpretación del héroe Alberto Delgado en El hombre de Maisinicú, de Manolo Pérez, y conmovía a los cubanos de uno a otro confín de la isla con su formidable plasmación de Fernando/David en la serie televisiva En silencio ha tenido que ser, Corrieri crecía políticamente al frente de su colectivo escambradeño y entre los pobladores de la zona. Por ello fue delegado al Primer Congreso del Partido, miembro del Comité Central desde 1980, y electo diputado a la primera legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, escaño que ocupó luego sucesivamente por voluntad de su pueblo, y donde en la quinta legislatura fue elegido miembro del Consejo de Estado. Del Escambray, con sus actores, partió a Angola, en plena ofensiva de las fuerzas proimperialistas para compartir el arte con los internacionalistas cubanos. Y apenas unos días después del triunfo sandinista en Nicaragua, llegó solidario a esa tierra. En 1985 la dirección del país le pidió que ocupara la Vicepresidencia del Instituto Cubano de Radio y Televisión. En 1987 pasó a Jefe del Departamento de Cultura del Comité Central del Partido y desde 1990 se desempeñó como Presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos. Desde ese cargo, asumido en momentos sumamente difíciles en medio de la debacle de la Unión Soviética y el campo socialista, y de mudanzas ideológicas en el campo de la izquierda, Corrieri desarrolló una intensa labor como interlocutor del movimiento solidario internacional con la Revolución y contribuyó a que la resistencia y las ideas humanistas de nuestra sociedad fueran ampliamente difundidas. Entre sus desvelos durante los últimos años estuvo dar a conocer la verdad sobre el caso de los Cinco luchadores antiterroristas cubanos injustamente encarcelados en Estados Unidos, y reciprocar las acciones solidarias de importantes sectores de ese país hacia nosotros. Aun cuando sabía su salud quebrantada también aceptó, a raíz de la convocatoria al VII Congreso de la UNEAC, presidir los trabajos de la Comisión Organizadora, gesto sumamente apreciado por la vanguardia artística e intelectual que siempre vieron en él un ejemplo. Los méritos de Corrieri fueron reconocidos con la Orden Félix Varela, la Medalla Alejo Carpentier, la Réplica del Machete del Generalísimo Máximo Gómez que otorga el Ministro de las FAR y el Premio Nacional de Teatro 2006. Hace apenas unos días, en la inauguración de sendas exposiciones de José Omar Torres y Diana Balboa en la galería La Acacia, el periodista cubano Pedro de la Hoz le pregunté si no extrañaba la actuación. "No creas —respondió—, a veces siento nostalgia, pero en estos otros afanes me he sentido útil y muy realizado. Si tuviera otra vida no vacilaría en vivir esta misma tratando de ser todavía mejor".
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