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Cumpleaños de Paris

Paris es el nombre de nuestra perrita pincher, que hace dos años mi hija Rocío compró a una familia de La Candelaria, en el centro de Caracas. Cuando llegó era tan pequeña, que podía acomodarse en una caja de zapatos y sobraba espacio. Y ahora que tiene dos años de edad, aunque creció, no mide más de 30 cm de la largo. Paris tiene un temperamento extrovertido, nervioso e inquieto; mueve las largas orejas como sendos radares que todo lo captan, tanto los ruidos interiores como los exteriores al apartamento. A veces parece que está dormida y de repetente alza una de sus orejas, y se lanza frenética hacia la puerta de la casa: no sé de qué manera se las arregla para saber que llegó alguien de la familia. En las noches se sube a la cama matrimonial, y se mete debajo de la sabána, donde permanece hasta que nuestra hija la llama o se la lleva para su lecho. Duerme allí hasta las seis de la mañana, cuando entonces despierta su reloj biológico y viene para nuestro dormitorio, empuja con el hocico la puerta, salta sobre la cama y se acurruca entre mi esposa y mi persona hasta que nosotros nos levantamos. Nada más siente que me incorporo, y Paris salta al piso, me saluda con estiramiento de cuerpo y se dirije al baño donde hace sus necesidades. Luego me espera en la cocina, sentada sobre sus cuartos traseros, para que yo le sirva su desayuno; seguidamente, como es tan interesada, una vez que termina su frugal comida se vuelve a acostar con Rocío.
A veces tiene que quedarse todo el día sola en casa. Esos días, nos despide mirándonos seriamente aunque resignada, y en la tarde nos recibe de manera muy peculiar. Se emociona tanto al vernos que se orina, y salta de una persona a otra como diciéndonos: ¡Me dejaron sola, la pasé muy triste porque pensé que no volverían! La verdad es que, uno se encariña con estos animalitos que son más cariñosos que la mayoría de la gente que nos rodea en la calle, en los trabajos. Las sociedades deberían aprender de los canes, y ser más agradecidos de la vida como estos fieles amigos.
¡Feliz cumpleaños, Paris!