ISSN 2476-1672

Header Ads

El Candidato Soy Yo. Memorias de una campaña

En política, ni la victoria ni la derrota son todo lo que se dice que son. Algunas derrotas se parecen a batallas de la antigüedad, como el sitio de Cartago, donde los romanos quemaron y saqueron la ciudad y luego cubrieron con sal el suelo, para que nunca más creciera pasto allí. Muchos siglos después, algo muy parecido hicieron, los soldados españoles que reprimieron la sublevación de Juan Francisco de León, en 1749, cuando en la Plaza La Candelaria, quemaron la casa del criollo y regaron con azufre y sal el terreno donde se levantaba.
Ambas derrotas fueron temporales y casi siempre en la historia es así, pues el perdedor puede recuperarse y luchar de nuevo otro día. Leyendo "El candidato soy yo", de Benjamín Rausseo, me percaté que el autor estudió bastante al ex asesor de Bill Clinton y puso en práctica muchas de sus ideas "neo maquiavélicas" -que no siempre son sinónimo de estratagemas, manipulación y engaño, como piensa la mayoría de los estudiosos de Maquiavelo-, porque en verdad funcionan, a pesar de la mala fama del florentino. Un ejemplo de ello es la "teoría del centro del lomito", esbozada por Benjamín cuando se lanzó al ruedo de la política.
Comprendió Rausseo que el pueblo ha cambiado mucho en los últimos ocho años; los votantes se han vuelto mucho más y mejor informados; más orientados hacia el centro, huyendo cada vez más de esos extremos que son la izquierda y la derecha, y por lo tanto más intransigentes ante el tono ne-gativo de la política. Sin embargo, esto que vio enseguida un "comediante", los políticos y la prensa no se dieron cuenta: mientras "los políticos se li-mitan a dar golpes de efecto, los medios sólo cubren la retórica más negativa, simplista, distorsionada y partidaria posible". Y es que la tarea de ganar un cargo y la de gobernar son mucho más difíciles ahora de lo que nunca lo han sido. Hoy en día la agresividad de los medios no tiene límites y la suspensión virtual de todas la reglas de decencia en el combate político, han convertido el hecho de ser elegido y desempeñar un cargo público con éxito en desafíos casi insuperables.
Muchas veces perder es parte integral de poder gana la próxima vez. La familiaridad y la intimidad entre el candidato y el votante es una parte clave de la ecuación en la elección de un presidente. La pregunta que se impone entonces es, ¿cómo caer para poder levantarse de nuevo? Es eso lo que nos enseña Benjamín Rausseo en este libro: Cuanto más positiva haya sido una campaña, mejores son las posibilidades de que le den la bienvenida después. Las campañas de tierra devastada alienan a todos los que no han votado por el candidato perdedor y a mucha gente que sí lo votó. Los avisos negativos desencadenan consecuencias negativas, las cuales no le hacen ningún bien a su credibilidad o a su posición favorable. Pero la propaganda positiva, orientada hacia los temas que aclaran las diferencias que tiene con su adversario en términos objetivos y respetuosos, sólo sirven para aumentar su reputación para la próxima vez que se presente...
Magnífico este libro de Benjamín Rausseo, que además de hacernos pasar muchos ratos agradables durante su lectura, no permitirá conocer los detalles de una campaña hasta ahora inéditos, y en la que un humorista, que al principio nadie tomó en serio, en pocos meses se convirtió en un peligroso contrincante tanto para el candidato del gobierno, como el de la oposición.
Share:
Publicar un comentario

Related Posts Display

Popular Posts

Recent Posts

Pages