Memorias de la escuela al campo


Todos los domingos, en los años sesenta, al igual que cientos de miles de mujeres cubanas, mi madre participaba en algún tipo de actividad "voluntaria" y me llevaba con ella -siendo un niño de apenas 6 ó 7 años. Recogíamos botellas vacías para llevarlas a las embotelladoras, acopiábamos papel y cartón, tubos vacíos de crema dental… todo era reciclable, pues el naciente régimen comunista cubano necesitada de esa "materia prima" cuando, producto de la intervención que la revolución hizo de la empresa privada y del rompimiento de las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos, comenzaron a escasear los productos de todo tipo. También participamos en las cosechas de algodón y de maní, plantaciones éstas que muy pronto desaparecerían de los campos cubanos -así como árboles frutales y maderables-, para sembrar caña de azúcar.

Así crecí, y me vi siempre compartiendo los estudios con un "trabajo voluntario" que de no hacerlo te impedía entrar en la Universidad. De manera tal que, desde el nivel 7mo. y hasta terminar los estudios universitarios, realicé tareas tan disímiles como construir una escuela; sembrar y cortar caña de azúcar; laborar en la fábrica de electrodomésticos de mi ciudad; cosechar tomates, papas, fresas, cebollas, espárragos, boniatos. Todo lo anterior, sin desatender a los estudios.

No crea el lector que por ser estudiantes de la ciudad, las tareas a realizar eran fáciles. Les narraré un solo ejemplo: el corte de caña.

Primero los estudiantes éramos ubicados en campamentos cercanos al central donde se muele la dulce gramínea y se produce el azúcar. Dormíamos en literas de sacos o en hamacas, los “baños” no tenían techos, y la comida tampoco era especial: desayuno de café con leche y pan; almuerzo y cena de arroz, frijoles, papas (batatas) y carne rusa. La disciplina era casi militar y nos obligaban a marchar en formación de pelotones y batallones.

Nos despertaban a las 4 de la madrugada cuando el frío era intenso y llegábamos al campo de cañas como a las 6 de la mañana. Lo primero que hacías, era sacarle mucho filo a los machetes y seguidamente te dirigías a tu surco. La caña de azúcar es una planta de dos metros de alto, forrada de hojas cortantes como navajas. El proceso de cortar la planta es así: usted agarra una, dos o todo el plantón de cañas con la mano libre y usando el machete da un solo corte bien abajo y un segundo arriba, donde está el cogollo que no produce azúcar. Se dice fácil, pero hacerlo no lo es. Al cabo de una semana, tienes ampollas dolorosas en la mano con la cual agarras el machete. Por su parte, las muchachas se encargaban de arreglar las pilas, y traernos el agua de beber, que se mantiene fresca en porrones (ánforas) de barro. Por eso en Cuba dicen que los mejores inventos de los gallegos han sido dos: las mulatas y el porrón.

Después del almuerzo y tras un breve descanso, regresabas al corte. A esa hora no hay frío, sino un intenso calor que hace sudar a las cañas gotas de miel. Comienza la terrible hora de las hormigas y las abejas, del sudor que inunda toda tu indumentaria y corre como un río por la espalda; más la picazón que produce una planta rastrera llamada popularmente “pica-pica”: esa combinación te hacía la tarde infernal. Y también ocurrían accidentes si no ponías cuidado en lo que hacías; dolorosas heridas eran producidas por el afilado machete que puede cortar el pantalón a la altura de la pantorrilla, o atravesar el cuero de la bota y cercenarte un dedo del pie, o la mano con la que aguantas la caña. La misma fuerza que corta la planta puede cortar tu extremidad. Aún conservo sendas cicatrices de heridas ocasionadas por el temible machete.

Una vez que terminaba el corte, hay que alzar las pilas de cañas y montarlas en las carretas tiradas por bueyes. En algunas ocasiones teníamos suerte y el alza era mecanizada, realizada por tractores-alzadoras, pero casi siempre lo hacíamos con nuestros brazos y hombros.

Terminábamos el día agotados pero nos sentíamos felices en nuestra inocencia juvenil. Para mí no había entonces paisaje más lindo que aquel inmenso cañaveral recién cortado, y la vista de las carretas jaladas por las parejas de bueyes camino del ingenio, escoltadas por los perros guardianes… y en el horizonte, teñido de naranja por el sol en ocaso, se dibujaban las siluetas de las palmeras, de las ceibas y de los árboles de aguacates característicos de la campiña cubana. Tal como un grabado de Laplante, Miahle o Landaluze, los primeros pintores de mitad del siglo XIX criollo.

Esta escena se repitió decenas de veces durante mis años de estudiante en la básica, bachillerato y universidad. En ese tiempo, participé exactamente en 12 "escuelas al campo". Críticas aparte, puedo decir que aquellas jornadas -con sus sacrificios no exentos de manifestaciones de injusticias, abusos de poder y persecución político-religiosa-, fortalecieron mi voluntad, fomentaron mi solidaridad hacia los demás, y me ayudaron a comprender las relaciones con la gente humilde del campo cubano. Quizá por eso, cada vez que tomo una tacita de café, no puedo evitar pensar en el esfuerzo que hay detrás de cada sorbo del negro néctar y en el valor humano del azúcar que lo endulzó. Quizá les parezca una fantasía, pero nunca más he sido tan feliz como lo fui entonces; cuando llegaba la noche entorno a una hoguera, tocaba mi vieja guitarra y entonaba canciones de los Beatles o de los grupos españoles con mis entrañables amigos y amigas del Instituto: éramos muy jóvenes, necesitábamos muy poco y no lo sabíamos.

LAS NOTICIAS DEL MOMENTO

¿Feliz Navidad o Felices Fiestas?: ese es el dilema americano

El presidente Trump desea rescatar la tradición de la Navidad y su verdadero sentido cristiano, pero es difícil enderezar un árbol torcido
Me encantaría equivocarme, pero siento que las promesas de campaña y las intenciones de gobierno del presidente Trump, en cuanto a recuperar la grandeza de Norteamérica en aspectos que incluyen política exterior, economía, sociedad y cultura, chocan cada día con barreras infranqueables: muros invisibles levantados por distintas generaciones de una sociedad definitivamente marcada por el consumo y medios de comunicación para los cuales nada de lo que haga esta administración es correcto. Internet liquidó al periodismo Mencionamos en un artículo anterior que el hábito de lectura comenzó a descender drásticamente con la llegada del nuevo Milenio, la "democratización" de la Internet y la aparición de la telefonía móvil. Esta última, y en particular el Smart phone o "teléfono inteligente" con aplicaciones que permiten escribir, grabar, filmar, tomar fotos y compartirlas en segundos a través de las redes sociales; liquidó profesiones como el periodismo, el reporterismo,...

Universidad de Miami adquirió nuevos títulos de Letras Latinas Publishers

El Departamento de Adquisiones de Cuban Heritage Collection, Biblioteca Otto G. Richter, de la Universidad de Miami, en la Florida, Estados Unidos, adquirió recientemente e incorporó a su prestigioso catálogo de obras cubanas y caribeñas, nuevos títulos de Letras Latinas Publishers, lo cual representa un altísimo honor para nuestra modesta casa editorial nacida en Caracas, en 2002. A partir de este momento y a través del link: https://library.miami.edu/chc/ el lector puede conectarse al Catálogo de la biblioteca universitaria y acceder a los siguientes títulos:

-La Lengua Popular Cubana / Autores: Angel Cristobal y Felicia Jiménez
-Alejandro Otero / Autor: Angel Cristóbal
-Manual de redacción y estilo para periodistas del poder legislativo / Autor: Angel Cristóbal
-Enigmas del III Reich / Autor: Angel Cristóbal
-Armando a Reverón / Autor: Angel Cristóbal
-Oswaldo Vigas / Autor: Angel Cristóbal
-Tres Héroes / Autor: José Martí /Edición especial ilustrada por María del Rocío Cristóbal
-El Parque Vidal / Autor: Angel Cristóbal /Ilustrado por Fernando Caluff
-Teatro La Caridad / Autor: Angel Cristóbal
-Tradiciones villaclareñas / Autor: Florentino Martínez.
-Regreso a las armas / Autor: Angel Cristóbal




Cómo hablaban los cubanos del siglo XIX, y dónde guardaban los secretos

  



Dos nuevos títulos de Letras Latinas Publishers, Los secretos del monte, autora: Felicia Jimenez, 2da. edición revisada y aumentada, y El habla cubana en el Teatro Bufo del Siglo XIX, ya están disponibles en Amazon Books, versión paperback para quienes disfrutan los libros de papel y versión e-books, para quienes prefieren leer en sus dispositivos electrónicos. El primero ya fue editado en Caracas, Venezuela, en 2004, y contiene una recopilación de los trabajos publicados por su autora en diversas publicaciones periódicas venezolanas, tales como la revista Fascinación y el periódico Prensa del Sur. 

El segundo título, como su nombre indica, es una investigación lingüística que realiza aportes sobre el tema de los cubanismos; es decir, palabras y frases creadas por los criollos cubanos, y los rasgos distintivos de una manera de hablar muy peculiar que comienza a despuntar desde mediados del Siglo XIX. En las obras del bufo -sainetes cómico líricos, zarzuelas-, y en boca de sus personajes -el gallego, el negrito, la mulata y el guajiro-, los escritores colocan palabras propias del cubano, pero también préstamos de idiomas de cultura como el francés y el inglés; así como neologismos. 

Misterios, secretos y curiosidades martianas


      Libertad sin Ira, es el primer titulo de Editorial Letras Latinas en este 2017 que recién comienza. Es nuestro homenaje a Jose Marti en el aniversario de su nacimiento, el 28 de Enero de 1853. Pero no es un libro complaciente, ni biográfico al estilo de las centenas de libros que han sido escrito sobre el Apóstol de Cuba. Se trata este de una compilación de secretos develados, de misterios ocultos por familiares, amigos e historiadores, curiosidades poco tratadas, escondidas o ignoradas durante la República y mucho mas a partir de 1959. Destaquemos también que hemos dedicado un largo capitulo a la noble figura de Cecilio Acosta, el pensador venezolano a quien el joven Marti conoce, y participa en sus tertulias literarias, pocas semanas antes de la muerte del "justo" (tal como lo califica en el articulo que publica en Revista Venezolana, en julio de 1881). 
      Gracias a Create Space, que hizo una bella edición de esta Edición norteamericana, el libro ya esta disponible en mi pagina de autor de Amazon.com, a la cual pueden acceder mediante el link que anexo a continuación  http//www.amazon.com/author/angelchristopher
   

The best book fair of US


Miami Book Fair is more than a great festival, it is a community brought together by shared passion for books and reading, and for making Miami a great place to live.

The Fair has been making culture in Miami since 1984, always true to its founding principles of inclusion, so that anyone, from anywhere, can participate in the culture of ideas. All of us at Miami Book Fair (from founder Dr. Eduardo J. Padron and Mitchell Kaplan, to staff, to volunteers) feel great pride in the Fair's role as cultural and civic standard-bearer, but even more pride in the Fair's role in uniting community. They are grateful to everyone who comes together to make this Fair happen year after year. With the support of many organizations and loyal sponsors, the organizers were able to offer programs and events that celebrated stories and the people who live them. Because when we celebrate stories, we celebrate life. 


Marlene Alvarez, Editor Executive SouthPress Magazine, GA, 
and Felicia Jimenez, Chief of Information


Author Jaime Bayly signing his books at Miami Book Fair




OUR BOOKS IN AMAZON BOOK



"Enigmas del III Reich" (Collection Enigmas), "Armando a Reveron" (Collection Hominis), "Historias Asombrosas" (Collection Enigmas), "Santa Clara, relatos y disparates de la villa del pilongo" (Collection Santa Clara) and "Lengua Popular Cubana" (Collection Santa Clara) are the Letras Latinas' books available in Amazon.com. You only have to click in the link: http://www.amazon.com/author/angelchristopher, and you are able to do the purchase with the security of Amazon.com. Every book you buy supports the publishing of the other titles waiting for. Help us to continue with this cultural goal.